miércoles, 19 de enero de 2011

Panorama Salarial 2011: Los pedidos que vienen.






Las palabras "prudencia" y "moderación" van quedando en el olvido. Líderes sindicales no quieren perder ni un centímetro frente a la inflación. iProfesional.com relevó las peticiones de más de media docena de gremios. ¿Qué pedirán, entre otros, empleados de comercio, bancarios y gastronómicos?


De acuerdo con estimaciones privadas, el 2010 cerró con una suba de precios del 25% anual promedio. Y este año el nivel podría ser muy similar, e incluso mayor.

Por ello, y más allá de los reclamos de "prudencia" que emanan del empresariado y del hasta ahora infructuoso avance del llamado "Pacto Social", las primeras demandas de los líderes gremiales revelan que sus expectativas de incremento salarial superan en hasta 5 puntos el porcentaje que reclamaban en este mismo período del año pasado.

En buen romance, esto significa que quienes representan a aquellos trabajadores que lograron aumentos significativos en 2010, como los de la alimentación (35%), van a intentar acordar por una cifra similar para mantener lo conquistado.

En tanto, aquellos que quedaron por debajo del índice real de precios, ya comenzaron a pactar sumas no remunerativas de verano, "a cuenta" de negociaciones futuras.

Uno de estos casos es el de los bancarios, que lograron hacerse de unos $1000 extra entre enero y marzo -equivalente a un incremento del básico del 22%- y que los deja con margen para obtener un porcentaje adicional y hasta superior en la paritaria de este año.

Por su parte, sectores de peso, como camioneros y petroleros, tras haber obtenido aumentos del 25% y 27% respectivamente, ahora se atreven a ir en busca de unos puntitos más, al considerar que el sector privado goza de un buen pasar.

"Las empresas lograron ganancias suficientes como para otorgar incrementos sustanciales. Pienso que no sólo se puede mantener el nivel salarial sino también ir por más", reconoció a iProfesional.com, Julio Cavalleiro, el secretario general de los camioneros de San Nicolás, lugar donde se alojan empresas clave de la actividad siderúrgica.

El panorama sindical que se presenta choca de lleno con la solicitud de los empresarios de moderar la pauta salarial en torno del 20%, ante la "preocupación" que les genera el hecho de que la inflación se retroalimente aún más.

Además de ello, se ven afectados por la pérdida de competitividad, que ubica al país con costos laborales cercanos -y en varias ramas de actividad superiores- a los del 1 a 1. En consecuencia, se les hace cada vez más difícil competir con los productos importados.

Algo que se presenta como una controversia de difícil solución son los diferentes parámetros de referencia que utilizan los distintos dirigentes sindicales a la hora de negociar.

En efecto, algunos apuntan a lograr unos puntitos más que la suba general promedio de precios, en tanto que varios aspiran a equiparar el alza de alimentos, que hasta ahora ha venido escalando muy por encima del índice promedio.

Comercio, bancarios, gastronómicos y una amplia lista


Luego de que los aceiteros y el sindicato de aguas y gaseosas cerraran los primeros acuerdos del año con aumentos del 25 y 27%, el resto de los gremios que siguen en la lista ya comenzó a desplegar su "menú" de reclamos.

En principio, el sindicato de comercio, liderado por Armando Cavallieri, tiene previsto sentarse a negociar antes de fin de mes para renovar el acuerdo anterior que caduca en febrero.

"Vamos a ser cautelosos, pero queremos defender el poder adquisitivo de los trabajadores. Estaríamos pidiendo alrededor del 25%", aseguró a iProfesional.com, el secretario general del sindicato de empleados de comercio de Avellaneda, Pedro Orlando Machado.

La cifra es menor al aumento en tres cuotas del 29% que terminó de concretarse a fines del 2010 y que llevara el básico a $3000. Pero supera en casi 5 puntos el reclamo "inicial" de marzo del año pasado.

Asimismo, Machado explicó que aspirarán a lograr un incremento mayor para aquellos empleados que desarrollan sus actividades en las grandes cadenas de hipermercados.

Este pedido de aumento es similar al de la Federación de los panaderos, cuyo acuerdo también vence en febrero.

"Vamos en busca de un 25%, cifra acorde con la inflación", señaló a este medio el líder del sector, José Sanchez.

Cabe recordar que el sindicato logró en 2010 un aumento del 38% para la Capital Federal, que elevó el básico a $2200, mientras que en el interior el incremento estuvo más cerca del 25 por ciento.

En tanto, el gremio de los bancarios viene negociando desde diciembre la nueva escala salarial, tras haber obtenido una suma fija para enero, febrero y marzo.

Si bien todavía no hizo pública la cifra, la oposición del gremio -que tiene influencia en el Banco Provincia, Ciudad y Nación- adelantó que solicitó a la conducción un pedido de incremento del 35% con cláusula gatillo y la incorporación al básico de los montos no remunerativos.

"La suma que nos dieron de $1000 equivale a un aumento de 22%. Eso está cerca de lo que pide el Gobierno. Pero si el año pasado firmamos por un 23,5%, ahora tenemos que conseguir más", destacó la representante de la seccional Buenos Aires del Provincia, Mari Chiconi.

Los camioneros también mantienen bajo siete llaves sus peticiones para el 2011. Sin embargo, dentro del gremio estiman que, al menos, van a conseguir 2 puntos más que lo pactado el año pasado.

"Si en 2010 conseguimos 23%, este año apuntaremos a obtener como mínimo 25%", afirmó Cavalleiro.

Cabe destacar que si se tienen en cuenta los incrementos posteriores por vacaciones y las sumas alcanzadas recientemente por el sector logístico, la suba de 2010 - en realidad - ascendió al 30 por ciento.

Justamente, esa cifra es a la que apuntan ahora el transporte de correo y caudales, antes de que comience la paritaria de los camioneros, según advierten los empresarios de esta rama de actividad.

Uno de los temores que acecha a varios dirigentes sindicales es que les suceda lo mismo que en el ejercicio anterior, cuando pactaron subas que luego quedaron rezagadas frente a la alza de precios.

Es por eso que, como parte de su estrategia, incluyen en su menú de opciones acuerdos por períodos más cortos, sumas fijas no remunerativas y la inclusión de cláusulas gatillo. Esto es, dejar sentado por escrito que si el pulso inflacionario sobrepasa un determinado umbral, las partes se comprometen a sentarse para renegociar.

Así lo hicieron los aceiteros en el acuerdo que firmaron semanas atrás y que contempla la reapertura de la paritaria.

En tanto, los porteros logaron una recomposición de $600 por enero y febrero.

Y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) pide una "ayuda económica", aunque los empresarios por ahora prefieren no convalidar esta petición.

"Estamos teniendo problemas ante los productos que llegan de China. Entonces la postura es cuidar la competitividad. Hay un pedido de la UOM que estamos evaluando. No tenemos una respuesta favorable", sostuvo a iProfesional.com el presidente de la cámara de metalúrgicos de Córdoba, Emilio Etchegorry.

Los metalúrgicos negociaron el año pasado un incremento del 26,6% en dos cuotas.

A la lista de reclamos por subas salariales, que marcan el arranque del año, se suman el de los docentes nucleados en CTERA, que piden al Estado una recomposición del 25%.

También los gastronómicos, que elevaron sus voces para hacerse de un incremento del 30 por ciento.

Los trabajadores de la alimentación, tras obtener en diciembre una suma no remunerativa de entre $400 y $600, ahora apuntan a una suba similar a la del año pasado, que les permitió llevar el básico a casi 3000 pesos.

"Queremos mantener el poder de compra que alcanzamos en el último acuerdo, que fue del 35%", informó a iProfesional.com el líder del sindicato y ex jefe de la CGT, Rodolfo Daer, quien mantendrá en febrero las primeras reuniones con las cámaras del sector.

Otro rubro que va por más es el de los estatales. Aunque luego relativizó lo dicho, el dirigente de la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN) de Santa Fe adelantó días atrás que el mes siguiente, cuando se reabran las negociaciones, pedirá entre el 30 y 35% de aumento.

"Los empleados públicos, y los trabajadores en general, se guían por el alza de precios a la hora de tener que llenar el changuito en el supermercado. Y la verdad es que cada vez alcanza para menos", afirmó Alberto Maguid.

La UPCN acordó con el Gobierno en 2010 una suba para los estatales del 21% en dos cuotas (10% en junio, y otro 11% en agosto) lo que despertó el enojo de ATE (Asociación de trabajadores del Estado), un gremio de la CTA que también representa a los empleados públicos y que aspiraba a obtener un salario mayor.

En este contexto, Pablo Micheli, el dirigente de ATE y nuevo secretario general de la CTA, advirtió en las últimas semanas que los sueldos deben aumentar cerca de un 30%.

Los portuarios del SUPA tampoco se resignan a aceptar los pedidos de moderación que emanan desde las centrales empresarias y, con mayor sutileza, desde el Gobierno.

"No podemos bajarnos de lo que conseguimos en 2010. Y menos teniendo en cuenta que ahora la inflación es mayor que la que existía cuando acordamos", afirmó Juan Corvalán, dirigente del sindicato portuario.

Cabe recordar que en las últimas paritarias este gremio firmó un reajuste del 26% para el personal fijo y de un 29% para los tercerizados.

En la misma línea, Pedro Wasejko, dirigente de los trabajadores del neumático, confesó a iProfesional.com que en la próxima negociación apuntarán a obtener alrededor de 4 puntos sobre la inflación y, además, otros 5 puntos en concepto de beneficios no remunerativos.

De lograrlo, implicaría una mejora respecto del acuerdo del 2010 de un 27,5% que, en términos reales, se transformó en un 31% si se contabilizan los beneficios.

Este es el escenario que se presenta para las discusiones salariales apenas comenzado el año.

Los reclamos serán de por sí muy elevados y la palabra "moderación" va quedando, poco a poco, en el olvido.

Los empleados y dirigentes gremiales se muestran preocupados por lograr un porcentaje de incremento que los proteja de la suba de precios.

Curiosamente, los empresarios también se muestran preocupados, porque sienten que el alza en los costos se traduce en una mayor inflación en dólares que los va dejando rezagados frente a la competencia importada.

En síntesis, una carrera en la que los aumentos son seguidos por más aumentos, generando un círculo vicioso del que es difícil escapar, mientras no se logre domar a la traumática suba de precios.


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